Lo que nunca se dormía del todo, era una cierta idea de magnolias. Aunque los árboles donde ellas vivían hubieran quedado en el camino, ellas estaban cerca, escondidas detrás de los ojos. F.H.
jueves, 7 de enero de 2010
pequeño movimiento
lunes, 7 de diciembre de 2009
Primer ejercicio
Quisiera olvidarlo todo y despertarme frente a la luz anterior a los instantes.
E.M. Cioran
¿Por qué lloraba cuando era niña? Hay una gravedad y un abismo por cumplir en el ejercicio de la memoria. Este punzar casi mórbido del escrutinio, esta empresa ciega de la búsqueda y recolección de eventos pasados, no es sino el caleidoscopio de la huida. Pedazos de cristales de colores que giran y se hunden a capricho. Hay en el error un matiz de cinismo y un matiz de imagen desgastada, y hay la fruta de lo que nos desplegó ajenos a nosotros. ¿Qué se busca en la primera lágrima? ¿se busca el agua en sí o se busca la caída? ¿o se busca el hambre, o el sueño, o el contacto de la piel con la mierda? O la fiebre, o la pesadilla primera, o la intuición de que todo no es sino el vaticinio de su propia ausencia.
miércoles, 25 de noviembre de 2009
There's a tree growing II
jueves, 19 de noviembre de 2009
There's a tree growing
viernes, 21 de agosto de 2009
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sorprendida en la poca sofisticación de sus notas, se supo extraña, aturdida por las líneas que las palabras revelaban y truncaban con veleidad / otra vez ella en él sin ser vista no no no él hecho girones en los fragmentos de ella, confundidos, segada la garganta del tiempo sobre ese archipiélago de instantes que eran ellos, vividos en soledad / otra vez el estertor de la inventiva, la sucesión de lo incontinuo /
miércoles, 19 de agosto de 2009
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en esta nueva vida en la que ahora se encontraba había la sorpresa de hablar de sí como si fuera otra: y lo era: tras una pausa así, en un abrir y cerrar de luz: era otra: enajenada de sus manos crecidas y ligeras como globos inútiles, exiliada en las puntas de los dedos de los pies, mirando el otro extremo de la balsa con desgano, con el deseo del hundimiento latiendo en unas venas que no eran suyas, pero el deseo sí, ese sí que era suyo, o ella de él, desvanecidos sus límites en ese flotar denso, se ejercía la propiedad con propiedad
una vida más y en ella un hambre pasajera de plenitud, un hambre que viajaba en ella y que siempre sería
una vida más y el galopar impreciso del sueño traído en manos del cansancio ¿de quién era el galopar entonces? y en un silencio lento llegaba el llanto, cansado de venir siempre en sueños, hambriento de vigilia, hastiado de ser siempre el señuelo del naufragio
y en este último parpadeo se vio frente a sí con la boca seca de gesticular en vano
lunes, 3 de agosto de 2009
Primer eco del anósmico

En domingos como éste te busco en círculos, siguiendo con el dedo la boca de la taza de un café que no apetezco, siguiendo con curiosidad maliciosa la boca de domingos como éste, que como un cíclido incuban en su boca toda suerte de caídas y apariciones... como esta tarde en que vuelvo al sonido de tu nombre Lisbonne, Lisbona, Lisboa, y escribo para ti esta confesión ciega. Rara vez escribo, lo hago cuando soy más débil de lo usual, y pasa sobre mí ese otro ajeno que hurga en las cosas y las ideas con la voracidad lamentable e irrisoria de un perro callejero, cuando las formas que he asignado a los olores se deslizan unas tras otras y todo es una confusión de celofanes de colores, cuando como hoy miro tu nombre en un mapa arrugado y me parece estar en ti como en un sueño, y te doy por nombre Lisboa y te unto de cenizas y celofanes que copulan con apremio, y tus tranvías huelen a triángulos verdes, y las lozas de tus calles, a pequeños círculos grises tras la lluvia.
Pero todo esto son sólo cosas que siento a pedazos, que salen de cuadro y se acotan al margen de lo que me inunda. Ya no eres tú, algo se mueve y forma una elipsis en la que todo cae, y todo se entiende en ti pero no eres tú, sino esa procesión de sombras chinas que mi intuición proyectó de ti para sucederme en ella. Pero ¿qué sabes tú de ti, que no sea lo que los vencidos como yo te hemos inventado? Hoy tienes un poco más de ti en ese imaginario oblicuo en que tus manos, pájaros sombríos, agitan su vuelo hacia el eclipse.
F.H.